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25.01.2008       Cambiar tamaño de texto
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DERBI 184: LOS AÑOS DORADOS (y III)
Hay un grupo de Bilbao, Doctor Deseo, que en uno de sus temas más famosos cantan “Vamos a engañarnos, y dime mi cielo que esto va a durar siempre”. Estrofa que perfectamente podríamos aplicar a la situación deportiva del Estudiantes hace no tanto.

Cuando, entre otras cosas, al Estu le dio por invertir en los enfrentamientos contra el eterno rival el papel que la historia le había dado. Se malacostumbró a la afición de tal manera que a la Demencia, con su particular sentido del humor le dio por cantar “estoy hasta los h… de ganar al Madrid”.

Desde principios de los años 90 las distancias entre Estudiantes y Real Madrid en la cancha se habían recortado drásticamente, no era como en los años 70 y 80 en los que las victorias colegiales eran más raras que un perro verde, sino que además de plantar cara como siempre, de vez en cuando se ganaba y se tenía contra las cuerdas al vecino rico. Son algunos de los hitos que mencionábamos en el anterior artículo de esta serie -la Copa de Granada 92, la Euroliga de 1998…- en los que a la alegría del éxito propio iba añadido el extra de la decepción ajena, que deja ese regusto dulce por estar tan mal vista.

Pero a la hora de la verdad, durante esos años 90, los merengues siempre acababan por delante de los del Ramiro. Los grandísimos equipos colegiales de la primera mitad de los 90 con nombres como Pinone, Winslow, Cvjeticanin, Pablo Martínez, Nacho Azofra, Pedro Rodríguez, Rafa Vecina y compañía, dirigidos por Miguel Ángel Martín desde el banquillo, pusieron en serios aprietos en más de una ocasión a los equipazos que presentaba el Real Madrid por aquel entonces, con Arvydas Sabonis como gran referencia.

Se les daba guerra en Liga regular, en el Torneo de la Comunidad de Madrid… pero en el momento decisivo, siempre pasaba algo que dejaba al Estu en la cuneta y al Real celebrando. El máximo exponente de esto que decimos es la espectacular serie de semifinales que vivió el Palacio de los Deportes, compartido por ambos clubes, en la campaña 92-93 donde un Estu con todo en contra forzó el quinto partido. Y en el choque decisivo fue eliminado por cinco faltas más que rigurosamente, y por primera vez en toda su carrera, el “Yeti”, que estaba siendo con mucho el mejor del Estu en aquellos playoffs.

Danko Cvjeticanin, el verdadero director de orquesta en aquellos playoffs
(foto cedida por la revista GIGANTES)


Claro está, el Real Madrid no podía permitir que el vecino se le subiera a las barbas, así que eso explica la gran cantidad de trasvases Serrano-Concha Espina que se vivieron estos años. Curiosamente, más aun que en épocas donde un equipo era amateur y el otro profesional y la diferencia entre tener de hobbie el basket y ganarse la vida con ella justificaba plenamente la “traición”. Ironías del profesionalismo.

Un curioso detalle de esta rivalidad entre Estudiantes y Real Madrid es que fue justo un derbi el primer partido de la última etapa del pabellón de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, remozado por completo y rebautizado con el nombre del famoso directivo merengue Raimundo Saporta (quien, por cierto, fue también socio de Estudiantes). Fue en la temporada 1998-99, la misma semana que Estudiantes jugó, y perdió, la final de Korac. Y la victoria fue, precisamente, de un Estudiantes que viajaba pletórico a Barcelona a aquella final… Retengan este dato…

Otro buen ejemplo de ocasión donde el Estu logró formar un equipazo y plantó cara al Real Madrid pero murió en la orilla serían las semifinales de la liga ACB del año 2000. En enero de aquel año Estudiantes se había proclamado campeón de Copa del Rey con toda justicia, con un equipazo inolvidable con nombres como Alfonso Reyes, Nacho Azofra, Carlos Jiménez, Shaun Vandiver, Juan Aísa o Chandler Thompson.

Precisamente estos dos jugadores protagonizaron la agónica última jugada de aquella mítica serie en el Pabellón Raimundo Saporta. A todo estudiantil que la recuerda se le encoge el alma. Así se describe la jugada en el libro “Club Estudiantes, 60 años de baloncesto”: Vandiver sacó de fondo sobre Aísa, el escolta atravesó la pista en zig zag, hasta encontrara Thompson bajo el aro. El de Indiana, uno de los mejores jugadores de la historia de Estudiantes, recibió con el tiempo justo para poder elevar el balón en un escorzo. Era una acción factible, incluso podríamos decir que fácil, pero el balón, inexplicablemente, no entró. Ocho años después todos los que vivieron aquel partido se preguntan como el “Pelotilla” erró aquel tiro. (…) Una espinita clavada que se sacaría, parcialmente, dos y tres años después.

Y es que durante tres temporadas, el estado de las cosas en el mundo del baloncesto estalló, y a Estudiantes le dio por intentar saldar algunas de las deudas históricas con su vecino. Para ser fieles a la verdad, y visto con la perspectiva del tiempo, podemos ver cómo coincidieron en el tiempo una de las mejores épocas del club del Ramiro con una de las peores del club de Concha Espina, y los colegiales no tuvieron piedad.

Vayamos pues al no tan lejano año 2002. Estudiantes, dirigido por Carlos Sáinz de Aja, se había mudado esa campaña al Palacio Vistalegre y comenzó la temporada con muchísima irregularidad. Tras la destitución de éste y la vuelta de Pepu Hernández al banquillo colegial, comenzó una escalada que clasificó al equipo para la Copa. Y en esta cita, de nuevo en Vitoria, justo la semana que el Real Madrid cumplía 100 años de su fundación como club, el Estudiantes “felicitó” el aniversario eliminándole en cuartos de final. Después el Estu sería barrido por el Barça, pero esa es otra historia.

Esa misma campaña, de nuevo en cuartos de final, se volvió a llegar al quinto partido de playoffs, con el mejor Azofra que se haya visto jamás, y ya es decir hablando de “Nacho-cho”, que se comió a sus pares, unos tales Sasha Djordjevic y Raül López que seguro que nadie conoce....

Andrae Patterson se subió a la grada del Saporta con la Demencia
(foto cedida por diario AS)


Sobrevolaron el Saporta los fantasmas de la no-bandeja del “Pelotilla”, y sobre todo, los de aquella eliminación de Cvjeticanin en 1993 cuando los árbitros eliminaron al capitán colegial por cinco faltas. Pero su sustituto, un joven Andrés Miso que había llegado aquel año al club, no se amilanó ante Sasha, y Estudiantes rompió la maldición. ¡Por primera vez en la historia Estudiantes lograba superar al Real Madrid en un cruce de playoffs!

La locura invadió a todos: Andrae Patterson subió a la grada a abrazarse con los dos centenares de dementes que habían acudido al Saporta; y la Fuente de los Delfines volvió a recibir visitantes. Entre ellos, Rafa Vidaurreta y Pancho Jasen. En semifinales esperaba el Unicaja, que dio buena cuenta del Estu… pero esa es otra historia.

La temporada siguiente el técnico del Real Madrid, Javier Imbroda, llegó a declarar que “la Demencia tiene razón. A día de hoy ya no somos el primer equipo de Madrid”. La verdad sea dicha, la Demencia cuando canta eso no se refiere a lo que pase en la clasificación, sino a razones más profundas.

Pero es que aquella campaña, además, la clasificación lo dejó todo más que clarísimo: el Real no llegó a clasificarse para los playoffs y el Estu tuvo buena culpa de ello, endosándole dos contundentes victorias en liga regular. Especialmente, se cebó en cancha madridista: contundente victoria por 25 puntos, la mayor diferencia en liga a favor de los colegiales. En las filas merengues, un ex estudiantil se desesperaba: Alfonso Reyes.

Y el año siguiente, la locura, más bien Demencia, ya fue absoluta. Estudiantes llegaba a su primera final ACB de la historia; y su primera víctima en aquella inolvidable primavera de 2004 fue precisamente el Real Madrid. Nada invitaba a pensar en ello después de que los blancos eliminaran a los colegiales en semifinales de la Copa ULEB y de que ganaran el primer partido de cuartos, en Vistalegre. Pero el Estu dio la vuelta a la eliminatoria y ¡ni siquiera hizo falta llegar al quinto partido!

¿Recuerdan el dato de quién ganó en el primer partido de la reinauguración del Saporta? Sí, los mismos que ganaron en el último partido antes de su demolición: Estudiantes. Fue aquel cuarto partido de cuartos de final de 2004. Los dementes ironizaron con aquella circunstancia vestidos de albañiles… y una bonita tradición se repitió: Patterson se subió a la grada, y los Delfines de la plaza de República Argentina recibieron visita. No fue la última de aquella primavera, pero esa es otra historia.

Celebración en los Delfines en la primavera de 2004
(foto cedida por diario AS)

En la temporada 2004-05, Estudiantes volvió, poco a poco, a darse de bruces con la realidad. Lo normal es que el Real Madrid, por presupuesto y plantilla, siempre quede por delante. Más aun si vuelve a haber un trasvase Serrano-Castellana, en aquella ocasión del pívot Felipe Reyes.

Aquella temporada, en la que los blancos se trasladaron también a Vistalegre por lo que se retomaba la tradición de compartir cancha, hubo hasta diez ocasiones para comprobar la superioridad merengue, entre Liga, playoffs, Copa, Euroliga y Torneo de la CAM. El balance fue claro para los madridistas, 7-3, pero hay algunos derbis dignos de comentar. Sobre todo el inaugural de la liga, con la famosa tangana de la patada de Rubén Garcés a Alberto Herreros (derrota colegial, por cierto); y el segundo de semifinales de playoffs donde se igualó, contra todo pronóstico, la ventaja de 25 puntos que sigue siendo la marca de la mayor victoria del Estudiantes sobre el Real Madrid en liga. Eso sí, la serie de playoffs se perdió… pero esa es otra historia.

Desde entonces, sólo ha habido una victoria colegial sobre el Real Madrid, la temporada pasada, en el Telefónica Arena. MMT Estudiantes se impuso a su eterno rival por tan sólo dos puntos con un triple en la prórroga del incombustible Gonzalo Martínez. Como ha sido habitual durante casi toda la historia, no corren buenos tiempos en Serrano 127, mientras que en Concha Espina van de celebración en celebración. Lo de siempre, por otra parte.

Este domingo, en el Palacio Vistalegre, tendrá lugar el derbi número 184 en partido oficial, y MMT Estudiantes intentará, también como siempre, plantar cara. Y, ¿por qué no? sorprender a propios y ajenos arrancando la victoria en el sitio más difícil cuando menos se lo espera. Como hemos visto en esta serie de artículos.

VIDEO-RESUMEN DEL DERBI 06-07 EN ESTUTV

ver capítulo 1: EL GRAN CLÁSICO DEL BASKET EUROPEO

ver capítulo 2: TODO TIENE UNA PRIMERA VEZ

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