El Magariños, abierto por baloncesto

Más de 70 niños forman el 2º turno del Campus de Madrid, hecho a medida de los padres, en función de su jornada laboral.

El Magariños, abierto por baloncesto

Cualquiera que pasa por el Magariños se queda sorprendido: “¿Pero el baloncesto no tiene vacaciones?” Y es que el mítico polideportivo se encuentra lleno de niños revoltosos y juguetones que, con una pelota en las manos, no se cansan de lanzar a canasta.

Cada niño, o cada padre, puede decidir si se queda solo por la mañana en los entrenamientos, si también come en el Campus por un módico precio o si, además, va a la piscina por la tarde en San Sebastián de los Reyes. Y es que la flexibilidad de este Campus permite que los niños estén presentes todo el día, o solo por la mañana.

Competiciones, partidos, juegos de tiro y de manejo se suceden cada mañana. Pero no todo es basket, y es que en el Campus también hay actividades lúdicas para que los pequeños desconecten del balón.

A pesar del calor, “los niños quieren venir aquí” comenta un monitor. Se nota que los pequeños ya están seducidos por el basket, y en el Campus únicamente se intenta que mejoren sus habilidades y que potencien ese amor por el baloncesto. Además, el Estu tiene un presencia importante, inculcando a los chicos los valores del club. Unos chicos que acaban derrotados cada jornada pero que vuelven al día siguiente con más ganas de canastas.