“Mantengo una buena base de ilusión por mi trabajo. He cambiado pero intento mantener la normalidad”

Salva Maldonado repasa su trayectoria poco después de convertirse en el sexto entrenador con más partidos y victorias en la ACB y antes de visitar a uno de sus primeros clubes, el Divina Joventut, aunque valora sobre todo “la trayectoria, llevar tantos años”. ¿Qué queda del Salva que empezó como ayudante de Pedro Martínez en Manresa? “Mantengo una buena base de ilusión por mi trabajo. He cambiado como persona pero intento mantener la normalidad.. y hasta aquí he llegado de momento”.

“Mantengo una buena base de ilusión por mi trabajo. He cambiado pero intento mantener la normalidad”

Eres el sexto entrenador con más partidos ACB, 586, ¿qué te dice ese dato?
Lo que me dice es que llevo muchos años: con este 26. Dice que llevas mucho, que has podido tener continuidad en algo que te apasiona y es tu vida, como es el basket. En un mundo tan complicado y competitivo se ha podido tener continuidad, con épocas buenas, malas, acumulando partidos, la experiencia que te da tantos años y estar ahí al pie del cañón.

¿Orgullo? Podría ser, pero la cifra en sí no es lo que da el valor, sino más los años. La cifra es un dato muy específico, muy concreto. Al final creo que es la trayectoria, las temporadas que llevas, más importante que los partidos.

También eres el sexto entrenador con más victorias en ACB…
Doscientas noventa y pico… y también el quinto o sexto en el ranking. De esto estoy más orgulloso. El porcentaje de victorias- derrotas en otros países, en la NBA, sin ninguna duda, se mira más. Con muchos partidos se ve lo que has conseguido. Se puede ver ahí lo que has conseguido, es incuestionable. Cuando llevas 25 temporadas y se supone que has podido entrenar donde has merecido, tener un buen porcentaje te dice que has tenido una buena trayectoria, con más éxitos que fracasos. En eso sí que me fijo más que en el número de partidos. Si eres capaz de sacar rendimiento a tus equipos, que en nuestro mundo es sacar victorias, algo que depende del equipo que tengas.

Esa buena trayectoria la has logrado siempre en equipos de clase media
 Cuando llevas tantos años al final estás en los equipos que te mereces. Si no he estado en un Madrid o un Barça o equipos grandes será porque no me lo he merecido. Eso es un factor muy importante, he estado en equipos de media tabla, en los últimos años en históricos con dificultades. Y estar ahí con un porcentaje bueno, con un 50% que es muy complicado y que la gente no valora pero en alto rendimiento y según qué equipos tiene mucho valor, es muy difícil. Acumular victorias y derrotas forma parte de ese camino. Estoy contento.

Pudiste celebrar la cifra redonda contra tu amigo Pedro Martínez…
Si yo llevo años… Pedro lleva más. Empecé con él en el 87-88 con el junior de la Penya, hace ya 30 años. Fui su ayudante cinco años, en el Joventut y el Manresa. Vivíamos prácticamente juntos las 24 horas en Manresa. Después nos hemos enfrentado decenas de veces. Él sí que está en cifras que rozan los 1000 partidos. Empezó antes que yo y es el segundo entrenador con más partidos de la liga después de Aíto. Es un orgullo para mi ser su amigo. Somos supervivientes de la historia, de los más antiguos… y seguramente de los más mayores de edad.

¿Qué queda del Salva Maldonado que empieza hace 30 años?
He ido cambiando como entrenador y persona, los años hacen cambiar a todos. He intentado mantener la esencia, la línea de comportamiento lo más honesto posible. El juego sí lo he ido cambiando. Mantengo la ilusión.

Sí es cierto que pasas por distintas etapas y las ilusiones son diferentes a cuando empiezas. Acumulas experiencia y lo ves todo desde otra perspectiva. Decía Pedro Martínez el otro día que no todo es ganar o perder, y eso es algo que al principio te marca mucho, sabes que eso te lleva a seguir o no, es selectivo. Mucha gente empieza, pero dura un año, dos, medio… o veinte. Mantengo una buena base de ilusión por mi trabajo, por el deporte, por el baloncesto. He cambiado como persona pero intento mantenerme de la forma más normal posible. Normalidad dentro de esta trayectoria… y hasta aquí he llegado de momento.