Y bailé sobre mi tumba (76-64)

¡¡La primera victoria de la temporada en Liga Día!! Ya descendidas, sin valor deportivo real, pero… ¡ya llegó! Las “women in black” de Movistar Estudiantes por fin pudieron celebrar, ante su gente, la que nunca les ha dado de lado pese al mal año. Dominando el rebote, con paciencia, con una coreografía colectiva y Menéndez de solista del ballet, el Magariños por fin bailó la danza de la victoria.

Y bailé sobre mi tumba (76-64)

Era el día. Había danza en el ambiente. Así que empezó el baile. En parte al ritmo de los tambores de guerra de los pocos pero aguerridos hinchas naranjas, en parte al que marcaban las niñas de la cantera con sus “Estu-diantes”.

Selby, San Román, Bogicevic, Mariana y Ginzo eran las bailarinas elegidas por el coreógrafo Ortego. Un 2+1 de la enfermera San Román dio la primera ventaja a Movistar Estudiantes (5-2), que lograba sentirse cómodo en los primeros compases del encuentro (9-4) gracias a que la defensa carburaba.

Pero Quesos el Pastor quería certificar la permanencia y mediado el cuarto, la igualdad era la tónica: 13-11. Ningún equipo daba tregua en un cuarto bailado afrenético ritmo technoska: 21-21 en el marcador del Magariños dancehall.

Celia Menéndez, al contraataque, abría el segundo cuarto. En la zona las interiores de ambos bailaban pegadas, que es bailar, igual que baila el mar con los delfines, pero un baile salvaje, combate a mala cara. 25-21.

Aunque las zamoranas preferían intentar un baile más suelto y con menos contacto (triple de Majstorovic para el 25-26), las del Ramiro preferían darle suavecito y pegadito bajo el aro (33-30). Menéndez se apuntó a ser la solista del ballet ruso: 11 puntos y 8 rebotes en este cuarto. Selby se puso a romper la cadera de quien quisiera seguira, a lo Bruno Mars, para el 40-35. Al descanso, 42-36 en disco Magata.

El duelo de bailes se reanudó con sendos triples, como para marcar territorio, pero pronto volvió el reggaeton lento, perro y sucio. Volvió la sudorosa brega bajo los tableros. Pese a que Mariana cometió pronto la tercera personal y Ortego prefirió reservarla para un hipotético número final, las mujeres de negro de Movistar Estudiantes no perdieron el ritmo.

Dominando el rebote, y tras un triple asesino de Bogicevic pusieron la máxima ventaja: 56-42. Pero Quesos el Pastor bajó más el culo para decir “eh, aquí estoy yo”. Una discutida falta de Menéndez y técnica a Ortego metió de nuevo a las naranjas en el encuentro: 56-50. El coreógrafo pidió frenar, tiempo muerto que esto ya no era baile sino caótico pogo punk.

Zamarat llegó a hilar un parcial de 0-10, pero manteniendo la calma y con una coreografía precisa, Ale Quirante se la puso a Patri Soler para frenar la tormenta y acabar el tercer cuarto con vida: 58-52. Misma coreo, distintas bailarinas: Selby se la puso a Menéndez para abrir el cuarto decisivo. De nuevo taconeo andaluz de Soler para devolver el +10 a las Women In Black: 62-52. Unas muñeiras con el 2+1 de Ginzo. Un funky chuleta de Selby anotando de tres tras escurrirse. Un chotis madrileño de Sanro: 71-58.

Movistar Estudiantes no quería que se escapara la primera. Doce (si, es el apellido del entrenador visitante) pidió tiempo muerto a falta de 4 minutos para frenar el vendaval estudiantil. Movistar Estudiantes perdió el flow, y Quesos el Pastor se puso a ocho: 71-63. Pero hoy no. Hoy era el día.

Y Movistar Estudiantes se enfundó sus zapatos de claqué, su malla de ballet, y parafraseando el clásico ochentero de Siniestro Total, bailó sobre su tumba. Como dijo Ortego en la rueda de prensa posterior:“es una pena que seamos últimas con una victoria y estemos contentos. Pero este equipo no podía acabar sin ninguna victoria”. Quedan dos jornadas, ¿por qué no dos bailes más? Por puro orgullo.