El postpartido. ¡Gracias y hasta septiembre!

Abrazos, algunos con sabor a despedida. Pasión. Cachondeo. Y mucha, mucha ropa de Asefa Estudiantes. Esos fueron algunos de los ingredientes del final de temporada ACB del Asefa Estu.

El postpartido. ¡Gracias y hasta septiembre!

Muchos abrazos que sonaban a despedida en el centro del campo. Va a ser un verano de mucho movimiento en los despachos. Cosas del baloncesto moderno. Un último aplauso desde ese círculo central del Palacio de los Deportes. El jugador más coreado, claro está, Nik Caner-Medley.  Retener al MVP para un club humilde como el nuestro es complicado. Pero nunca se sabe y como siempre en 63 años que llevamos vivos, aquí no se da nada por perdido antes de jugar.  

“Muchas gracias a todos por vuestro apoyo, ha sido un año con altibajos pero nso hemos dejado la piel. Hasta el año que viene, gracias” dijo Germán Gabriel con el micrófono del speaker. Después, una marcha algo fría al túnel de vestuarios mientras la Demencia intentaba una conga que no terminaba de salir. Cosas del baloncesto moderno tambieén, les cortaban el acceso. Claro, los más veteranos empiezan a acordarse del “tapón pón pón” o el “tapón sangriento” en los tiempos del Magata…   Pero cada generación tiene su tiempo, y la Demencia se adapta a todos: intercambio de cánticos con el otro fondo mientras que desde el zeppelín de Asefa Seguros se lanzaban las camisetas usadas de los jugadores. ¡No invadáis la pista”, se desvivía el speaker Iyi y los miembros de la seguridad. Cosas del baloncesto moderno. Los tiempos cambian, pero la pasión permanece.
  Y en estas, la locura. Quien empezó a tirar la ropa usada de la temporada fueron ¡los propios jugadores! Salieron del túnel de vestuarios cargados como mulas para en un abrir y cerrar de ojos ser los mejores liquidadores del material de la temporada 2010-11.   Algunos, como Josh Asselin o Albert Oliver, acabaron prácticamente desnudos. Otros, como Sergio Sánchez, tenían la camiseta apalabrada para un jugador de la cantera y buscaron en la grada hasta que le encontraron para dársela en mano.