¡ES-TU-DIAN-TES!… DE PRIMERA por Gomaespuma

Los populares humoristas Juan Luis Cano y Guillermo Fesser, “Gomaespuma”, hablan sobre el Estudiantes en esta emotiva pero divertida columna.

¡ES-TU-DIAN-TES!… DE PRIMERA por Gomaespuma

Pronunciar la palabra Estudiantes significa mucho más que hablar de un club de baloncesto. Estudiantes se escribe con la E de la elegancia, del estilo con que sus seguidores han sabido animar al equipo en las gradas. Siempre haciendo gala de un estupendo sentido del humor. Para afrontar victorias o para mitigar derrotas. Elegancia imprescindible para lograr esa labor tan compleja de arrancarle una sonrisa al contrario; rendido ante el ingenio de las críticas mordaces que aparecen escritas en las pancartas que la Demencia estudiantil enarbola en los partidos.

Estudiantes incluye con orgullo entre sus letras la E de la enseñanza libre que impulsara Ramiro de Maeztu, fiel a su convencimiento de que las personas, antes que impregnarse de conocimientos, deberían adquirir la categoría humana necesaria para poder asimilarlos. Cuando bota el cuero en La Nevera, resuenan los ecos del viejo profesor de latín, Antonio Magariños, recordándonos que en la competición honesta es donde aprende uno a formar equipo para ganar fuera del campo las partidas a la vida.

El Estudiantes no puede bajar. Y, si lo hiciese, sería tan solo de nivel, nunca de categoría. La categoría de este club queda reflejada en las hemerotecas y, curiosamente, no les pertenece a los jugadores. ¿Cómo había de ser posible? Ellos aprenden a hacerse grandes en la calle Serrano y luego se los termina llevando a la gloria el Madrid o el Barça a fuerza de talonario. La categoría del Estudiantes le pertenece a la afición que ha estado a una altura de primera. Ellos son quienes se merecen hoy la victoria.

Un club así no es solamente un equipo de baloncesto que gana o pierde, levanta una copa o mira con resignación cómo la levanta el contrario sobre sus cabezas, no. Uno se hace de un equipo como el Estudiantes porque tiene una determinada manera de ver la vida, la competición, los retos… De nada importa vivir a la sombra del ganador compulsivo, del que a fuerza de no hacer otra cosa más que ganar no sabe muy bien qué hacer cuando le toca perder, si no exhibes tu orgullo como si fueses el más grande. Aunque, bien es cierto, que siempre es mejor conocer a qué sabe la derrota para poder saborear mejor la victoria. Y de esto es consciente, perfectamente, este equipo. Frente a un grandísimo histórico como el Real Madrid, acostumbrado a la magnificencia del éxito, el Estudiantes ha ido regateando los avatares a lo largo de su historia, unas veces con más suerte y otras con menos, pero siendo siempre un equipo emblemático y orgulloso. Y va a ser, precisamente, ese orgullo el que le haga salir de esta delicada situación.

Dentro de poco la Demencia se acordará de estos momentos entre chascarrillos, porque ya habrá pasado el susto. El Madrid Arena va a reventar en el partido de hoy ante el ViveMenorca y el aliento de la afición va a hacer que vuelen los balones hasta la canasta… o eso esperamos. ¡No jodáis eh, no jodáis! ¡Que no está el horno para bollos!