JOHN PINONE, EL ZARPAZO DEL OSO (fragmento)

Reproducimos un fragmento del capítulo dedicado a John Pinone, una de las leyendas de la historia de Estudiantes (1984-1993), en el libro recién editado “Extranjeros en la ACB” (Ediciones JC).

JOHN PINONE, EL ZARPAZO DEL OSO (fragmento)

Se pega a la espalda del rival, con los brazos levantados, intentando aguantar con su corpachón los embistes de un contrario casi siempre más alto y atlético que él. De repente, en décimas de segundo, baja con rapidez uno de sus brazos para pegar un zarpazo a la pelota y arrebatársela de las manos. Pinone ha vuelto a dejar su sello, su marca de la casa: el zarpazo del Oso.

Entre 1984 y 1993 esta escena se repite una y otra vez en los partidos del Estudiantes; con unas manos endiabladamente rápidas hace perder incontables veces el balón –y en ocasiones también los nervios- a los pívots rivales. Esta acción resume perfectamente el juego y la personalidad de John Gabriel Pinone, uno de los extranjeros más carismáticos que ha pisado las canchas de la ACB. Marcó una época con un juego peculiar, absolutamente único, fruto de sus limitaciones físicas, de sus brillantes cualidades técnicas y, sobre todo, de su inteligencia.
Llegó al Estudiantes de puntillas, con la intención de quedarse una sola temporada, y se acabaría convirtiendo en el alma del equipo tras permanecer nueve años cargados de hitos históricos para el club colegial. No en vano, es el jugador foráneo que más temporadas ha permanecido en el mismo equipo, sin contar a los nacionalizados Wayne Brabender y Clifford Luyk. Pinone, dos metros pelados de pura inteligencia, ha protagonizado una de las grandes paradojas de la historia del Estudiantes: es curioso que un norteamericano tan conservador, religioso, republicano y patriota (la bandera de las barras y estrellas ondea en el jardín de su casa), acabara siendo el capitán y líder espiritual de un club de cantera tan peculiar como el del Ramiro de Maeztu.
Junto a David Russell formó una de las parejas más consistentes de la ACB. Sin embargo, las páginas más brillantes de la historia del club se escribieron ya sin Russell (Ricky Winslow ocuparía su lugar), y con Pinone como gran referente del equipo. El triunfo en la Copa del Rey de 1992, la presencia en la Final Four de Estambul de ese mismo año y las cuatro semifinales consecutivas en la ACB, se lograron con un equipo de jóvenes cachorros (Alberto Herreros, Nacho Azofra, Juan Orenga, Alfonso Reyes…) criados a la sombra del Gran Oso…   Fragmento de “John Pinone, el zarpazo del oso”, de Fernando Belda
Extraído del libro “Extranjeros en la ACB” publicado por Ediciones JC. 
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Fotografía cedida por “Gigantes” al archivo de la Fundación Estudiantes