NACHO AZOFRA, EL ÚLTIMO ROMÁNTICO por Daniel Puchol

Daniel Puchol, periodista de Eurosport, estudiante del Ramiro de Maeztu y socio del Club Estudiantes, nos cuenta lo que ha sido Nacho Azofra en un emotivo artículo que sitúa un poco mejor al último romántico.

NACHO AZOFRA, EL ÚLTIMO ROMÁNTICO por Daniel Puchol

Nacho Azofra lo deja. Se marcha uno de los jugadores con más personalidad que ha pisado una pista de baloncesto. El base del Estudiantes deja un hueco imposible de cubrir tanto por lo baloncestístico como por lo personal. Nacho ha sido un ejemplo para los niños y una referencia para los amantes de este deporte. Su profesionalidad, deportividad y talento han hecho de él un jugador admirado y querido por todas las aficiones. Nadie puede decir una mala palabra sobre su persona a pesar de haber estado tantos años en la elite del baloncesto. Eso lo dice todo.

Como estudiante del Ramiro de Maeztu, socio del Estudiantes y periodista que presta una especial dedicación a este deporte desde hace ya cierto tiempo, he tenido la suerte y el privilegio de haber compartido con Nacho muchos momentos a lo largo de los últimos veinte años.

De entre ellos, me quedo con los siguientes:

– Partido de mini, internado del Ramiro: dos contra dos entre Nacho, Gonzalo Martínez, un compañero de clase, y un servidor. Pura diversión. Pases inverosímiles, balones que desaparecen y canastas increíbles apoyándose en una farola situada detrás del tablero del aro en que el jugábamos. Tal cual.

– Copa del Rey de Zaragoza. Estudiantes, eliminado. Fiesta en uno de los bares de la ciudad. El base del Estudiantes está por ahí. A unos amigos míos les apetece conocerle. Me acerco a él. Encantado, les saluda y se queda de cháchara durante unos minutos. Ellos, acostumbrados en su mayoría al ambiente futbolero, no dan crédito a su cercanía. Es… Nacho Azofra.

– Entrenamiento en el Magariños. Cinco contra cinco. Nacho se queda rezagado al subir el balón porque le está comentando algo a Iturbe. Pepu, cabreadísimo, le pega un grito monumental y le exige que salga de la pista. Nacho le dice al ahora seleccionador que se tranquilice, pero Pepu le coge del brazo y le saca del campo. Nacho le pide que, por favor, no le toque. Finalmente y tras el calentón, los ánimos se calman y el entrenamiento termina. Entrevisto a Nacho y le hago una referencia a lo ocurrido. Sonriendo, el número 13 me dice que llevan tantos años juntos que no se aguantan, pero que no hay problema. Pepu, en otra entrevista, ese mismo día, me lo confirma con gesto risueño: “sí, no nos aguantamos, pero Nacho es único y la relación es y será siempre excelente”.

Años después, doy fe de que así es. Es más, desde que José Vicente Hernández entrena a España, al terminar cada entrevista la pregunta siempre es la misma: Nacho selección, ¿no? Y Pepu, muy solemne y de manera cómplice, siempre contesta: “bueno, nunca se sabe, la lista no está hecha, y jugadores como Nacho siempre pueden aportar cosas.”

Ahora, ya no podrá ser. Se marcha un gran jugador, pero sobre todo una personalidad fantástica, un tío respetuoso, amable, educado, cercano, solidario y buen compañero. En definitiva, se va un tipo inteligente, con inquietudes, comprometido y al que seguro que, debido a su inmensa humildad, no le gustará nada esta columna…

Gracias Nacho.

Daniel Puchol Bogani (dpuchol@eurosport.com)