Tamara Awartani : “Los palestinos no solo tiramos piedras”

Mariano Galindo, de la revista Gigantes, siguió la visita de la Selección Palestina a Madrid de la mano de Fundación Estudiantes y CSD; y nos ofrece esta interesante entrevista con una de las jugadoras más importantes de este país: Tamara Awartani. Un interesantísimo artículo entre lo personal, lo deportivo y lo social.

Tamara Awartani : “Los palestinos no solo tiramos piedras”

Me une a Tamara Awartani (Jerusalén, 1982) una profunda relación de amistad. Muchas veces dicen que en el periodismo, las filias y las fobias, a un lado. Suelo estar de acuerdo, pero hay casos en los que sencillamente no es posible. Este es uno de ellos. Porque antes que motivo de mi artículo, de estas líneas, Tamara es una amiga, de las que permanecen.

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Capitana en la sombra de la selección nacional de Palestina, y digo en la sombra porque suyo no fue el brazalete (decisiones de arriba), a pesar de ser uno de los motores de todo lo que ha ocurrido este fin de semana en Madrid. La visita del combinando femenino de baloncesto de Palestina, para medirse al Asefa Estudiantes de LF2, y para disfrutar de unos días en la capital, ha supuesto, posiblemente, el último servicio de Tamara al equipo nacional.

Después de más de una década dándole al balón, tiene decidido apartarse y mirar más el baloncesto como hobby. “Amo este deporte, pero hay cosas con las que ya no puedo seguir. Te pasas entrenando un año entero en Palestina para jugar un Liga donde sólo disputas tres partidos y si tienes suerte y pasas a la final, cuatro”.

ROMPIENDO BARRERAS
Esta base, que estudió y jugó en la Liga profesional de Jordania, capaz de hablar francés, perfecto inglés, alemán y por supuesto árabe, (“el español es mi siguiente reto”), invirtió su juventud en formarse más allá de las fronteras palestinas.

En un mundo de burocracias, de barreras, Tamara consigue casi siempre lo que se propone, a pesar de vivir semi encajonada en Ramalla. “Para mí fue fácil llegar hasta Madrid en esta ocasión, porque venía desde Alemania, donde trabajaré hasta diciembre”

¿Y antes? “Es una absoluta locura moverse más allá de Palestina. Ni siquiera el pasaporte alemán del que dispongo me facilita nada las cosas. Cuando viajé a Alemania en agosto estuve más de 12 horas para superar un tramo que, normalmente, se hace en 40 minutos en coche. Llegar a Jordania, la forma de salida más “fácil” que tenemos los palestinos, se puede convertir en una auténtica odisea”.

UN BALONCESTO CONTRA LAS ADVERSIDADES
Los controles del ejército israelí, los tristemente conocidos “check-points”, son una de las cosas que impiden el desarrollo normal del deporte palestino. Eso y lo de siempre, la falta de dinero. Si a ello se le suma una discreta organización por parte de la Federación de Baloncesto de Palestina, se encuentran las razones de la escasísima presencia del baloncesto palestino a nivel internacional.

Hace unos años, se abrieron las fronteras a los jugadores extranjeros en la Liga masculina, realidad que ahora se termina. Un paso atrás de nuevo. Oscuros motivos detrás de la decisión.

Tampoco es que desde Israel hayan ayudado mucho a que las cosas fuesen diferentes. “Conozco a un puñado de jugadores de los Estados Unidos que dijeron en Tel-Aviv que iban a Palestina a jugar en la Liga y fueron  devueltos a casa. Ellos, los israelíes, no quieren nada bueno para Palestina”, me narra una Tamara relajada después del encuentro contra el Asefa Estudiantes.

AMOR Y ORGULLO

En el viaje a Palestina el equipo Sub21 de Asefa Estudiantes conoció el día a día en este país.

Se la ve feliz, pero muy pensativa. Su último lanzamiento, una canasta que cierra años de penurias, de viajes, de horas en la carretera, de entrenamientos muchas veces baldíos, pero sobre todo, que simboliza, por encima de los inconvenientes, el orgullo de una mujer que nunca se ha arrugado ante nada. “Amo Palestina. Si pienso todos los días en lo que nos está pasando, lo que nos hacen, me vuelvo loca y, sinceramente, no me apetece”. Sonríe.

La segunda parte de nuestra conversación tiene lugar con el viaje finalizado y ella en Alemania. “Por un lado me apetece quedarme aquí más allá de diciembre, por otro, deseo estar con mi familia.”

“SÓLO PUEDO DAR LAS GRACIAS”
Con la distancia que da el paso de los días, reflexiona sobre todo lo ocurrido. “Ha sido increíble. Sólo puedo dar las gracias al Estudiantes y a toda la gente que se ha implicado para que esta experiencia fuese real. Espero que sea el primer paso y que esto no se quede aquí. El intercambio debe seguir, no sólo por el baloncesto, sino por todo. Gracias a todos por enseñar que Palestina es algo más que gente que tira piedras”.

Ahora, Tamara dispone de unos meses para “seguir jugando al baloncesto en la tercera división alemana” y concluir su trabajo en tierras germanas. Ella, una mujer de mundo, capaz de hacer lo que más le gusta por encima de los impedimentos, volverá a su lugar de origen, a su Palestina de siempre.

“NO EXISTE LA PALABRA ODIO”
Con Tamara uno aprendió y aprende que siempre es bueno tener diferentes puntos de vista y que una parte de la sociedad palestina, y de la mujer, es más occidental de lo que muchos imaginan. En su vocabulario no existe la palabra odio “ni siquiera a Israel. Sé que hay gente allí que merece la pena, por supuesto, pero entiéndeme…” La entiendo. Nos vemos en Ramalla.

MARIANO GALINDO
Revista “Gigantes”