Tú al Magata, yo a Los Guindos

Este domingo en el Asefa Estu-Unicaja se echará en falta a dos jugadores formados en el equipo rival pero que llevan un tiempo defendiendo la camiseta de sus actuales equipos, dos jugadores del carisma y la calidad de Germán Gabriel en el cuadro colegial, y Carlos Jiménez en el malagueño. Sus rodillas nos impedirán disfrutar de su juego.

Tú al Magata, yo a Los Guindos

GERMÁN GABRIEL, DE IDA Y VUELTA De aquí para allá. Canterano de ida y vuelta. Germán Gabriel se formó en las categorías inferiores del Unicaja, y con él debutó en ACB en 1998, siendo todavía junior. De oro, que por algo fue parte fundamental de aquel inolvidable mundial de 1999.   Después, le tocó hacer las maletas, pero siempre con billetes de ida y vuelta. Incluso parecía que lo de la vuelta no tenía mucho de realidad. Orense, primera etapa Estudiantes (entre 2001 y 2003) y vuelta a Málaga parte 1.   Y nueva salida: Bilbao para volverse a poner en boca de todos con actuaciones de MVP. Dos años en Girona, un título europeo… y sí. Vuelta a Málaga. Ya sin ser el júnior, el chavalito de la casa al que se dan oportunidades, sino toda una estrella consagrada en la ACB de 28 años.   Dos años más en su casa, pero con un papel secundario en el que no terminaba de encajar. Verano duro, con “renovación interruptus” con el verano bien avanzado… y vuelta a Serrano 127. Y de nuevo con la camiseta de Asefa Estudiantes, sin nada que demostrar… vuelta a las primeras planas del baloncesto ACB.   Verá el partido desde el banquillo. Su rodilla hizo crack hace tres semanas en el partido contra Caserta. Lo vivirá con esa intensidad pausada que le hace tan peculiar. Tan auténtico. Uno no termina de explicarse cómo Unicaja ha dejado escapar a este jugador… hasta tres veces.   CARLOS JIMÉNEZ, ALTA FIDELIDAD 12 años. Que se dice pronto. El tiempo que Carlos Jiménez vistió la camiseta estudiantil: la negra, la amarilla, la roja, la azul… según mandaran los sponsors. Pero el que nunca dejó de mandar fue él. Callado y reservado fuera de la pista, todo intensidad dentro de ella.   Llegó muy joven a las categorías inferiores del conjunto del Ramiro, procedente del San Viator, e indiscutiblemente fue una pieza fundamental en los grandes logros de los últimos 90 y primeros 2000: las semifinales ACB año sí, año también; la final de Korac del 99; el título de Copa de Vitoria 2000 o el subcampeonato ACB de 2004.  Por no hablar de la selección española, de la que es el jugador con mejor palmarés.    Y aunque su último año como colegial fue complicado por su frustrado traspaso al Real Madrid, eso no debe empañar su ejemplar trayectoria. Ya hace un lustro que salió del club rumbo a Málaga – otro extraño caso de continuidad en un mismo equipo, más aun en uno de Euroliga como es Unicaja- y es de justicia reconocerle como uno de los jugadores más importantes de la historia de Asefa Estudiantes.   El domingo no estará vestido de corto salvo sorpresa de última hora. La rodilla le dijo “basta” en la cancha del Caja Laboral.  

Santi Escribano