VII EDICIÓN DEL PRO-AM ADECCO ESTUDIANTES

Compartir camiseta con Carlos Jiménez, pugnar por un rebote con Iker Iturbe, darle una asistencia a Andrés Miso o encestar tras un pase por la espalda de Nacho Azofra es el sueño de muchos de los aficionados del Adecco Estudiantes, pero para cerca de una treintena directivos de empresas se convirtió en una realidad.

VII EDICIÓN DEL PRO-AM ADECCO ESTUDIANTES

Magariños, 19:00 horas. Personal y directivos de las distintas empresas asociadas a Adecco Estudiantes comienzan a llegar al pabellón colegial. Durante la próxima hora y media, las corbatas, los trajes y el agobio laboral del día a día quedarán a un lado dejando sitio al verdadero protagonista de la tarde, el baloncesto.
En apenas media hora participarán en una nueva edición del Pro-Am Club de Negocios del Adecco Estudiantes, una iniciativa que reúne año tras año en la misma cancha a patrocinadores y profesionales de este deporte, ¿qué mejor forma para relacionarse con ejecutivos de otras empresas que en un marco diferente? Adecco Estudiantes no sólo ha demostrado que es un equipo de primera, capaz de conseguir que miles de personas pasen las tardes del fin de semana pendientes de un balón, es también un Club comprometido por la causa, que nunca dejará de lado a los verdaderos protagonistas de este deporte, esos que con sus gritos, sus aplausos y su presencia consiguen llenar Vistalegre cada semana.

Los gasoles y navarros del mundo empresarial se verían las caras con los ídolos de la afición colegial. Cuerpos atléticos, poco atléticos y barriguillas prominentes, que hacían patente su bajo estado de forma física, compartieron cancha en una velada donde hubo destellos de buen juego y sobre todo ganas de pasarlo bien. Entre broma y broma se iban sucediendo los partidos. El duelo entre los hermanos Jasen, un pique sano entre Iturbe y Fox o los mates del pequeño de los argentinos no empequeñecieron un juego en el que los chispazos del base de oro y alguna que otra canasta de los directivos de las grandes empresas multinacionales hicieron las delicias de todos los asistentes. Y si no que se lo pregunten a los hijos de uno de los participantes del evento, que con los ojos como platos comprobaban como su propio padre encestaba ante aquellas torres que tantas veces habían visto por la tele.

Pedro Ladrón, Juan Fernández Aceytuno, Carlos Barros, José Antonio, junto a Carlos Jiménez y Juan Ignacio Jasen, inscribieron con letras de oro su nombre en la séptima edición del Pro-Am al convertirse en el único equipo invicto de la competición. Al final, la foto de familia y un aperitivo con los que hasta entonces habían sido sus rivales. Un bonito recuerdo que servirá para demostrar que “yo jugué un día contra Carlos Jiménez”. Toca esperar la próxima actividad.