Dicen que nada es lo que era. ¿Y Nik?

26 mayo 2019

Salvo cosa extraña, Nik Caner-Medley terminará la temporada 2018-19 como máximo reboteador de la Liga Endesa, por segunda vez en su carrera y de nuevo con Movistar Estudiantes. La primera vez fue en 2011. ¡Cuánto han cambiado las cosas! ¿También el propio Nik? Aunque mantiene la pasión y la energía como señas de identidad, nada es lo que era: tampoco el propio Nik. Conversación pausada con uno de los tíos más auténticos que se han puesto la camiseta estudiantil.

Dicen que nada es lo que era. ¿Y Nik?

«Dicen que nada es lo que era», bromeaba la irónica cuenta de Twitter “Demente Perdido”, con dos fotos de Nik Caner-Medley celebrando una victoria de Movistar Estudiantes con la Demencia en la grada.

Se lo enseñamos al propio Nik en la cafetería del Polideportivo Magariños tras el entrenamiento, y una sonrisa le ilumina el rostro.


“Amazing! Amazing! I love it!” empieza en inglés para acto seguido arrancarse en castellano. No duda de cuándo es la primera foto, tras una victoria en Granada en 2010 que acercaba al equipo al playoff. La segunda, de este mismo domingo: Movistar Estudiantes certificaba la permanencia. “Esto es lo que es para mi este club. Tenemos unos fans y una cultura de baloncesto únicos. Y me encanta”.

Ídolo de dos quintas

Anda que no han pasado cosas en estos 9 años. Los niños y niñas que sonríen en la segunda foto, en el WiZink Center, igual ni las recuerdan. Ellos, a diferencia de sus mayores, quieren al Estu de un modo diferente a quienes se enamoraron del que estaba abonado a las semifinales ACB, el Estu ganador de Estambul, Granada y Vitoria. Ni mejor ni peor: un amor diferente.

A ellos les suena a la edad de piedra cuando les hablamos de aquel último playoff contra Baskonia en el Madrid Arena, de Vistalegre y el sueño de Treviso, con Nik como uno de los grandes protagonistas.  Casi si me apuras, les suenan raros los dos descensos deportivos de 2012 y 2016 y la breve alegría copera de 2013. Pero disfrutan con Nik por lo que les muestra aquí y ahora: pasión, entrega. Un jugón.

Sin embargo, quienes eran adolescentes en aquellos humildes hitos colegiales de la última década, hoy son casi treintañeros que tienen en Nik Caner-Medley a uno de sus grandes ídolos. Igual a quienes vieron jugar a Pinone, Russell, Winslow, Thompson o Vandiver igual les suena a «americano de garrafón». Ya…

Máximo reboteador en 2011 y 2019

Pero en sus dos temporadas vistiendo la camiseta colegial en 2009-10 y 2010-11 Caner-Medley fue tres veces jugador de la jornada, cuatro veces jugador del mes, miembro del quinteto ideal de la ACB y del segundo quinteto de la Eurocup. Y ojo ahí, máximo reboteador de la Liga, con 7.6 rechaces por encuentro en 2010-11.

Un hito que, salvo salvajada de Tavares en la última jornada (coger 40 rebotes), repetirá esta temporada, con ni más ni menos que 8,66 rebotes por partido. Hay que irse a hace una década, 2008-09, para encontrar a alguien que supere esta media de rebotes en la Liga Endesa: Curtis Borchardt con 9.8.

Es la 5º mejor marca reboteadora de la ACB de los últimos 15 años, y la 25ª mejor desde que en el año 83 se estrenó la liga.

Es la segunda vez que Nik Caner-Medley es el máximo reboteador ACB. No es, ni mucho menos, el primero que repite galardón (Trumbo, Kea, Sabonis, Lane, Beard, Felipe Reyes o el mencionado Borchardt lo hicieron, y a Nik le brillan los ojos de orgullo al oír su nombre junto al de estas leyendas).

Pero sí es el primero que lo logra con tanto tiempo entre un galardón y otro ¡8 años! Vamos a ponerlo en perspectiva.

Ocho años después…

Ocho años después. Cinco equipos (Valencia Basket, Unicaja, Maccabi Tel Aviv, BC Astana y AS Mónaco) y sus correspondientes ligas, copas y  competiciones europeas, tres títulos (Copa de Israel, Liga kazaja y francesa) y unas cuantas finales sin premio después, Nik Caner-Medley vuelve a ser el Máximo Reboteador de la Liga ACB. Y de nuevo con la camiseta azul de Movistar Estudiantes.

“El rebote es trabajo. Siempre digo “hard work always pays off” (“el trabajo duro siempre recompensa”). No es inmediato: puede ser en una semana, en un mes, en un año… pero siempre si trabajas y te sacrificas día a día, siempre, siempre recompensa”, confiesa el ala-pívot de Massachussets.

“Esta temporada en Movistar Estudiantes teníamos muchos anotadores: Gentile, Brizuela, Whittington, Clavell… ¿cómo podía ayudar yo al equipo? El entrenador insistía en que para ganar necesitábamos rebote,  así que me comprometí a ser el mejor reboteador que pudiera ser, poner en ello toda mi energía y pasión”, explica, poniendo mucho énfasis en la palabra “energía”. Sería buen embajador de Endesa este chico.

8.66 rebotes por partido en la temporada. No será ni uno más ni uno menos: Nik está lesionado para el último partido de Movistar Estudiantes, el clásico del basket en cancha del Divina Seguros Joventut en Badalona.

“Tengo dolor en la rodilla desde hace dos o tres semanas, pero he jugado porque eran partidos muy importantes para salvar al equipo, no había tiempo para recuperar. Ahora, Josep María Berrocal sabe que he jugado con dolor y piensa que con el equipo ya salvado es momento de que pare y que juegue Andrei Grytsak, que ha entrenado toda la temporada con nosotros y no ha podido jugar. Le tengo mucho respeto, tiene mucha energía y ganas de aprender”.

Así que, salvo que Tavares coja 40 rebotes en el Delteco GBC – Real Madrid, Nik Caner-Medley será el domingo máximo reboteador de la Liga Endesa 2018-19. Aunque si no lo es, será por una actuación legendaria y bueno… casi todo el artículo sigue siendo válido.

«¿El secreto? Ir a por todos los balones»

“No quería ser el máximo reboteador de la Liga, mi esfuerzo para rebotear ha sido porque quiero ayudar a mi equipo a ganar” dice, humilde, Nik. “Pero estoy orgulloso de ello, porque esta es la mejor liga de Europa. No es fácil, nada lo es en la liga ACB, hay jugadores con mucha calidad con una grandísima capacidad. ¡He quedado por delante de Walter Tavares, que es un gigante!”

El caboverdiano es un gigante de 2.20. Colton Iverson, el tercero en discordia, mide 2.13. El cuarto, Dubjlevic, 2.05; Gerun 2.08, Ayón 2.07. Pero por delante de todos ellos ha quedado un ala-pívot que, por altura, bien podría jugar en posiciones más exteriores: 2.03.

“El secreto del rebote es ir a todos los balones, no quedarse mirando ninguno diciendo “no va, no va”. Siempre va. Mi mentalidad, mi compromiso, es ir a todos los balones”, explica el dos veces máximo reboteador de la Liga Endesa. Algo sabrá del tema. De hecho, en su segunda temporada ACB, con Cajasol en 2008-09, promedió 7.95, una gran cifra aunque al ser en solo 20 partidos no computó.

Lo personal se traslada a la pista

Termina la temporada con una sonrisa. En la entrevista en vestuario que nuestro reportero Fernando García le hizo tras el Movistar Estudiantes – Monbus Obradoiro que daba la salvación, tras el baño de masas, tras subirse a la grada con la Demencia… estaba tan contento que se arrancó a darnos una exclusiva: “mi madre estaba en el pabellón, y mi esposa viéndolo por la televisión porque está embarazada… aún lo sabe poca gente: voy a ser padre dentro de 7 meses”.


¿Y esto qué importancia tiene para ser el máximo reboteador? Más de la que parece. Nik es un tipo muy emocional. Con las estadísticas en la mano, ves que sus mejores números como profesional los ha hecho con Movistar Estudiantes, en dos etapas muy diferentes, con mucho tiempo entre una y otra, y con objetivos, entrenadores, compañeros… distintos.

“Mi mejor versión se ha visto en Estudiantes porque soy un jugador enérgico, y la energía en los partidos de casa es increíble. También creo que cuando tienes emociones personales por un club trabajas un poquito más, te dejas la piel. Hay algo más que profesionalidad, hay emociones”.

Y reconoce que “ el año pasado no terminé contento con mi juego, tenía contrato y quería volver a dar al Estu mi mejor versión. Y trabajé muy duro desde el verano para conseguirlo”.

¿Por qué la temporada pasada no rindió al nivel que ha rendido esta? “Tardé en darme cuenta, pero los problemas fuera de la pista afectan en ella. Cuando estás contento, cuando te va bien la vida fuera de la pista eso se traslada a tu juego. Y viceversa”.

“El año pasado, por primera vez en mi vida, se me juntaron muchos problemas extradeportivos: murió mi abuela a la que estaba muy unido, y murió mi perra, que era también como mi familia. Había estado conmigo en todos los lugares en que he jugado, me había acompañado en mis 13 años de carrera”.

“Creo que tenía un poquito de depresión, nunca me había pasado, nunca me había sentido así. No tenía mi pasión ni mi energía normal en el juego, porque estaba en malos momentos”, se sincera.

Los altibajos de la temporada y la satisfacción final

Ahora, pese a que Movistar Estudiantes ha tenido como él mismo dice “una temporada con altibajos” en la que esperaba más, Nik Caner-Medley ha recuperado la sonrisa y disfruta de cada momento.

“Todas las temporadas, en cualquier equipo, tienen momentos buenos y más bajos. Este año en Movistar Estudiantes jugamos muy bien al inicio de 2019, hasta la Copa. Habíamos logrado conexión en el equipo”, repasa.

“Pero el parón de ventanas FIBA lo sufrimos mucho, muchos jugadores se fueron con su selección y nos tocó empezar de nuevo todo, cuando venían partidos muy difíciles. Luego vinieron las lesiones de Ale (Gentile), la de Darío (Brizuela)… «, continúa.

«Ha sido  una Liga Endesa muy apretada … apenas 3 o 4 partidos separan estar muy abajo o arriba. Y tuvimos precisamente 3 o 4 partidos que nos quedamos muy cerca de ganar,  se fueron por pequeños detalles. Esa ha sido la diferencia entre una temporada tranquila o buena y tenernos que jugar todo el pasado domingo contra Monbus Obradoiro”.

No está loco, es demente. “Parece de locos decir ahora que creo que había talento en este equipo para haber jugado playoffs, cuando hace dos días que nos hemos salvado. Sería de locos decirlo. Pero en mi corazón creo que este equipo, sin lesiones, tenía mucho potencial, muchísimo talento y un gran grupo. Con 2 o 3 victorias más en marzo… las opciones hubieran sido otras”, reflexiona el ala-pívot colegial.

“Pero estoy contento por esta última victoria ante nuestra afición, por la salvación, por todo lo que pudimos vivir juntos. Sabemos que lo podremos vivir otro día, que ya podemos soñar con la siguiente temporada, eso es lo más importante para el club”.

Old rockers never die

Con 35 años y 7 meses, Nik Caner-Medley se convertirá en el jugador más veterano de la historia de la ACB en lograr el galardón de máximo reboteador, superando a Floyd Allen, que lo fue en la temporada 1986-87 con el Fórum con 35 años recién cumplidos. Alucina cuando le damos el dato.

“Cuando pasas de una edad, si quieres jugar en la elite hay que cuidar todos y cada uno de los detalles. No me puedo tomar una cerveza, un helado, un refresco… durante la temporada, no hay tiempo para eso”, explica.

“Omar Cook y yo tenemos rutinas similares. También las ví en Sitapha Savané. Y en su momento aprendí mucho de Larry Lewis, nunca jugamos juntos pero me enfrenté a él cuando estaba en Manresa y le pregunté. Entonces tenía 38 años. Estuvimos hablando por email y me contó su dieta y sus rutinas, incluidas las del verano”.

Nik 2011 VS Nik 2019

Dicen que nada es lo que era, aunque viendo las fotos de 2010 y 2019 del tuit de Demente Perdido durante un instante pensemos que no. Pero ¿en qué se diferencian el Nik Caner-Medley máximo reboteador de 2011 y el Nik Caner-Medley máximo reboteador de 2019?

“Buena pregunta. El Nik de 2019 sabe más cosas. Tiene muy claro que todo lo que quiera conseguir será fruto de su trabajo, de su rutina, de su disciplina para cumplirla. Sabe que su cuerpo lo es todo, aunque en 2011 ya lo tenía claro” analiza.

“La mentalidad es la gran diferencia. En 2011 tenía todas las aspiraciones del mundo, quería ser el mejor jugador del planeta, tenía mucha hambre y motivación con eso. Estaba loco, no disfrutaba del momento, solo trabajaba y trabajaba. Ahora disfruto de todo: de los hinchas, de los viajes, de los compañeros de equipo y los entrenadores, en los partidos y en los entrenamientos… disfruto todo lo que me da el baloncesto”.

Se emociona y me emociona. Mezcla castellano e inglés para poderse expresar mejor. “Ahora disfruto jugando al baloncesto. Suena un poco loco decirlo, ¡por supuesto que a todos los jugadores de baloncesto les gusta jugar! Pero yo realmente amo jugar, simplemente jugar. Sigo muy motivado, se me nota en los ojos, intento sonreír siempre, reírme un poco. Disfrutar de jugar. Esa es la gran diferencia del Nik de 2011 con el de ahora”, sentencia.

Uy, querido Nik, eso suena a que ves el final en el horizonte… “Tengo una nueva perspectiva, claro. Sé que el baloncesto no es para siempre. Sé que me quedan ¿tres, dos, un año? como profesional, lo que me diga el cuerpo. Pero no tengo 10 años por delante, me encuentro bien pero no me queda tanto. Con 27 años lo veía de otro modo. Por eso disfruto cada partido, porque sé que no me queda mucho más tiempo”.

Niños, niños, futuro, futuro

¿Qué nos traerá el futuro? Además de un hijo dentro de 7 meses, decimos. Caner-Medley termina contrato, y aunque es todo pasión y emoción, conoce perfectamente de qué va el profesionalismo. No en vano, también es empresario en EEUU.  Sabe que le condiciona la edad y ocupar plaza de extracomunitario en Liga Endesa. “La ACB cambió la regla y no me deja jugar con mi pasaporte de Azerbayán, cuando ya me había dejado usarlo con Valencia y Unicaja, me parece injusto”.

“Aún no hemos hablado, porque no ha terminado la temporada. Me siento bien para seguir jugando. Mi primera opción es continuar aquí en Movistar Estudiantes, me encanta jugar aquí, pero quiero ver qué más opciones tengo”.

Pero al hablar de futuro, habla también como un aficionado más. Y ¿qué gusta más a un aficionado del Estu que hablar sobre los futuros valores de la cantera?

“Varios chicos del EBA que se ha ganado la plaza de ascenso a Plata han entrenado toda la temporada con nosotros y tengo mucho respeto por ellos y por lo que ha hecho con ellos el entrenador. Josep María Berrocal ve el esfuerzo de todos los niños que suelen estar con nosotros en los entrenamientos”. Lo de referirse a ellos como niños es literal de Nik, en castellano. Es incluso tierno.

Foto: Juan Pelegrín

Cometo la osadía de venirme arriba y comparar a uno de esos niños con el propio Nik: Andrei Grytsak, que también es un interior de dos metros pelados, pero con 14 años menos, justo los que lleva de profesional el de Massachussetts. “Juega con mucha energía, necesita aprender mucho porque es joven pero tiene una capacidad increíble para aprender y escuchar. Nacho Arroyo, Dovy Giedraitis, Alex Tamayo… tienen mucho talento. A Adams Sola ni le cuento, no le veo como un niño, tiene mucha personalidad y madurez, para mi es ya un jugador profesional”.

Esos niños y ese jugador profesional de los que Caner-Medley habla nacieron en el 2000. Y cuando Nik fue máximo reboteador ACB por primera vez, en 2011, los que ya conocían el baloncesto lo hacían en minbasket. «Dicen que nada es lo que era». Seguramente sea ley de vida. Pero “hard work always pays off”.

Santi Escribano @santiescribano