HISTORIAS DEL “ESTU” (19): LOA A NACHO-CHO DE RODRIGO DE GONZALO

Llegamos a la recta final del concurso de las historias con el “Estu” de fondo que nos estáis haciendo llegar los seguidores de MMT Estudiantes. Esta semana Rodrigo de Gonzalo nos emociona con una loa a Nacho Azofra.

HISTORIAS DEL “ESTU” (19): LOA A NACHO-CHO DE RODRIGO DE GONZALO

Me llamo Rodrigo y soy exalumno del Ramiro de Maeztu. También tuve el privilegio de jugar siete años en la cantera del Estudiantes y, por supuesto, llevo al Estu en el corazón.

Para mi, el Estudiantes tiene un valor incalculable. Son muchas las historias vividas, algunas terminaron en victoria y otras terminaron en derrota, pero lo que siempre ha prevalecido es el amor a unos colores, a un estilo de vida, a una forma distinta de entender el deporte profesional.

Creo que el resumen de todas esos sentimientos lo encarna un jugador por encima de todos: Ignacio Azofra. Y más en concreto, una imagen que Nacho nos ofreció hace no mucho tiempo.

La imagen que lo resume todo tuvo lugar en Barcelona: últimos segundos del último partido de la final de los Play Off por el título ACB. Tras cinco partidos en los que Estudiantes dejó maravillada a la España del baloncesto, parecía que el sueño se acababa. Era ya imposible remontar la diferencia que nos separaba del Fútbol Club Barcelona (es importantísima la primera palabra del nombre del equipo que nos venció), pero íbamos a caer con honor, con casta, con raza.

Nuestro Gran Capitán lo sabe. Sabe que el final del camino no nos llevará a la gloria ni a los laureles. Sabe que, después de todo, el trofeo lo levantará otro, que la fiesta tendrá lugar en Barcelona y no en Madrid.

Faltando aproximadamente un minuto, Nacho se dirige al banquillo. El partido se ha acabado para él. Es entonces cuando se produce esa imagen que sólo pueden entender los dementes de pura raza, los alumnos del Ramiro de Maeztu, los chavales que hayan pasado las horas muertas en el Internado “dándole a la pelotita”, o hayan pisado el Magariños entendiendo la mística encerrada entre sus paredes, o hayan disfrutado del placer que era jugar en la Nevera…El Genio camina hacia el banquillo con la actitud que resume el baloncesto del Ramiro, en su cabeza parece rondar la cancioncilla cantada en no pocas ocasiones: “hemos perdido, nos hemos divertido…” su caminar lento y seguro, con el balón en las manos, no es un desafío. Es la constatación del trabajo bien hecho por el que se desfonda defendiendo los colores del equipo que le ha visto crecer como jugador y como persona. No tiene nada que demostrar. Ha jugado al baloncesto y ha disfrutado…y nos ha hecho disfrutar a todos.

Se sabe superior. Nos ha ganado un grande (patrocinado por un equipo de fútbol, cómo no), pero ha sufrido para hacerlo. Las dos palizas de Madrid y los ajustados marcadores de Barcelona lo corroboran (¡ay, esos pasos pitados a Jiménez en el primer partido del Palau!). El Barça se lleva el título, pero las puertas del Olimpo de los dioses del baloncesto se abren de par en par para rendir honores a un jugador genial a la vez que humilde. El Curro Romero del Baloncesto español no juega ni en el Madrid ni en el Barça…el Genio sólo podía haber salido de un equipo sin igual.

Señoras y Señores, Nacho Azofra es y será el alma de nuestro equipo: el Estudiantes.

NACHO-CHO NACHO-CHO NACHO-CHO NACHO-CHO NACHO-CHO NACHO-CHO

Rodrigo de Gonzalo

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