Silvia vuelve a donde creció

En 2004 una pequeña base de 17 años procedente del junior del UB-Barça maravilló con su endiablado baloncesto al Magariños. Cinco años después, vuelve a la cancha donde creció siendo la capitana de uno de los grandes de Europa, el Perfumerías Avenida.

Silvia vuelve a donde creció

En la temporada 2004-05 llegaba al equipo junior femenino de Estudiantes una pequeña base de 17 añitos con cara de no haber roto un plato en su vida que procedía del junior del Universitari de Barcelona. Pero poco tardó esa base en hacerse la reina del Magariños, y no con las juniors, sino con el primer equipo. 

Este sábado, cinco años después, Silvia Domínguez vuelve a visitar la cancha donde debutó en Liga Femenina a enfrentarse al equipo con el que dio el salto a un grande y a la selección.   Tardó poco Silvia en enamorar a la grada del Magariños.Llegó al Estudiantes con ficha junior pero entró directamente en los planes del entonces técnico del equipo de Liga Femenina, Alberto Ortego. Completaba así una plantilla en la que los pesos pesados eran Sonia Blanco y Montse Antón, la pareja yanki la componían Kate Starbird y Jenny Benningfield y también jugaban Rosa Pérez, Nuria Forns, Alicia Sánchez y Maricarmen Pardo.   Era el tercer año en la máxima categoría del Estu, y fue también el mejor de la corta historia escrita en femenino en un club que hasta hacía poco era exclusivamente masculino. La primera –y hasta el momento única- clasificación para jugar la Copa de la Reina, disputada en Valencia; y segunda participación en playoffs son los mayores hitos del “Estufem”.   Y para alcanzarlos el papel de aquella prometedora base que, con el 6 a la espalda llenaba de magia el parqué del “Magata” fue importantísimo:10,2  asistencias y 2,3 asistencias para 11,2 de valoración media. Y además, haciéndolo todo tan fácil y bonito a la vez… en aquella temporada, la de la irrupción de Sergio Rodríguez en el equipo de ACB del Estudiantes, eran inevitables las comparaciones entre los dos jóvenes talentos colegiales.   LA EXHIBICIÓN DE LA COPA
Semejante talento tenía que exhibirse. Y lo hizo en la ya mencionada Copa de la Reina celebrada en Valencia en 2005. Ante el UB Barça, uno de los cocos de la LF, Silvia lideró a un humilde Estu que llegaba de Cenicienta y que puso contra las cuerdas a la poderosísima plantilla azulgrana. Sus 16 puntos y 9 asistencias al final no servirían para que las colegiales se llevaran una histórica victoria, pero sí para dársela a conocer al gran público.   La Liga Femenina terminó rápido. Tras la eliminación, 0-2, por el Hondarribia Silvió volvió a dedicarse únicamente al equipo Junior de Estudiantes. Fueron quintas de España, en una plantilla donde también estaban Aauri Bokesa, Sara Vita y Mariana González, que el sábado serán rivales de Silvia.   A LA SELECCIÓN Su segundo año en Estudiantes fue la explosión definitiva del fenómeno Silvia. Con 13,5 puntos y 4,4 asistencias Domínguez logró una valoración media de 14,5. Y el Estu, que había cambiado de foráneas (Michelle Maglisceau, Joane Hill y Marta Dydek) pero mantenía a Antón y Blanco, volvió a cuajar una gran temporada. Rozó la Copa, pero no pudo alcanzarla, pero sí consiguió alcanzar de nuevo los puestos de playoffs, en los que caería contra… el UB Barça.   Silvia era ya, indudablemente, la timonel del Estudiantes, con 36 minutos por partido en una rotación muy corta. Algo así llamó la atención del seleccionador nacional, Mingo Díaz, que se la llevó al Mundial de Brasil 2006, en el que quedaron octavas.   Y cuando en Estudiantes se frotaban las manos al haber renovado a la joven estrella para la temporada 2006-07, el potente Perfumerías Avenida se encontró con que necesitaba una base. Así, previo pago de la cláusula de rescisión, Silvia puso rumbo a Salamanca. Todo el mundo entendió la marcha. La base estaba llamada a hacer grandes cosas.   Las que está haciendo. Ya es la capitana del Avenida subcampeón de Europa y de Liga, e indiscutible en la selección española, bronce. El sábado tendremos la oportunidad de verla hacer diabluras con el balón en el parqué del Magariños. Eso sí, si se lo permiten Ygueravide, Castrejón y compañía.